Hoy en día la prostitución se ejerce en zonas residenciales

Fuente: Siol.net – Spotkast

Introducción

En una entrevista en vídeo para el Spotkast de Siol, el presidente de la asociación Dobra Družba, Žiga Sedevčič, habla sobre el estado real de la prostitución en Eslovenia y desmonta una de las ilusiones clave del debate público: la prostitución no ha desaparecido, sino que se ha trasladado a las zonas residenciales.

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Un gran mercado sin normas claras

Sobre el tamaño del mercado, Sedevčič señala una paradoja: en Eslovenia no hay cifras exactas, pero los flujos de dinero muestran claramente que se trata de un mercado grande y activo. Según él, los compradores eslovenos llevan cada año unos 70 millones de euros a Austria, lo que indica una fuerte demanda transfronteriza y una huida de la actividad hacia entornos más regulados.

Según las estimaciones de las que dispone, hay aproximadamente 4.500 personas activas en la prostitución en Eslovenia de media, de las cuales aproximadamente dos tercios son extranjeras. Esto confirma además que se trata de un fenómeno que supera los marcos nacionales y requiere un tratamiento más serio.

El traslado a zonas residenciales como consecuencia del desorden

El mensaje central de la entrevista es claro: dado que la prostitución en Eslovenia no es delito pero tampoco está regulada, la actividad se ejerce donde menos corresponde – en pisos dentro de zonas residenciales. Esta práctica aumenta los riesgos para las trabajadoras sexuales (seguridad, aislamiento, falta de apoyo), para los vecinos y el entorno local, y para los municipios que no disponen de herramientas claras de gestión.

Según Sedevčič, esto no es consecuencia de una provocación deliberada, sino de la ausencia de alternativas reguladas.

Propuesta: regulación local en lugar de prohibición

En el Spotkast, también revela que propusieron abrir un barrio rojo en Liubliana, pero no como una atracción sensacionalista, sino como una herramienta de gestión espacial y de seguridad. La idea parte de la lógica que los municipios ya aplican para otras actividades: prohibición en entornos inadecuados y permiso en zonas apropiadas y controladas.

Un enfoque así, en su opinión, reduciría el ejercicio de la actividad en barrios residenciales, permitiría una mayor seguridad y control, y abriría espacio para el diálogo en lugar de negar la realidad.

Entre la realidad y el silencio político

La entrevista no aboga por la romantización de la prostitución, sino que enfatiza que ignorar una realidad no regulada crea más problemas que soluciones. Mientras el campo permanezca en una zona gris, las actividades se trasladarán a donde son menos visibles – y a menudo menos seguras.

La contribución en vídeo actúa, por tanto, como una llamada al debate: no sobre la moral, sino sobre el espacio, la seguridad, la economía y la responsabilidad.